lunes, 19 de noviembre de 2012


LA SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO DE LA UNESCO
“No estabas allí al principio. Tampoco estabas allí al final... Tu conocimiento de lo que está pasando sólo puede ser superficial y relativo”. Leonardo Da Vinci

El conocimiento es evolución, es entendimiento de todo lo que nos rodea y afecta de una manera a otra pero hay que tener en cuenta que no es sabiduría solo es un instrumento de ella, para la UNESCO el conocimiento es progreso como lo describen en su libro  Hacia la Sociedad del conocimiento, aun que desde la revolución industrial el progreso a traído mejoras pero con ellas han conllevado  daños al ambiente y todo lo que nos rodea por lo cual el progreso  si no se aprende de el será un falso progreso, si nos detenemos a pensar y a mirar la naturaleza podemos encontrar inspiración para el progreso y similitudes con las construcciones del hombre que conllevan al progreso de las cuales las sociedades de este mundo se benefician, si se compara una presa de agua hecha para generación eléctrica con las presas de los castores se ve que son similares pero mientras una genera vida la otra la termina, mientras la creada por los castores hay mas oxigeno en el agua en la otra se disminuyo y con ello elimino fauna y flora, es por esto que en esta era de la  información el mundo debe tomar conciencia y aprender de los errores por que eso es el conocimiento la constante evolución  del saber. Cada sociedad cuenta con sus propios puntos fuertes en materia de conocimiento. Por consiguiente, es necesario actuar para que los conocimientos de que son ya depositarias las distintas sociedades se articulen con las nuevas formas de elaboración, adquisición y difusión del saber valorizadas por el modelo de la economía del conocimiento.
La noción de sociedad de la información se basa en los progresos tecnológicos. En cambio, el concepto de sociedades del conocimiento comprende dimensiones sociales, éticas y políticas mucho más vastas. El hecho de que nos refiramos a sociedades, en plural, no se debe al azar, sino a la intención de rechazar la unicidad de un modelo “listo para su uso” que no tenga suficientemente en cuenta la diversidad cultural y lingüística, único elemento que nos permite a todos reconocernos en los cambios que se están produciendo actualmente. Hay siempre diferentes formas de conocimiento y cultura que intervienen en la edificación de las sociedades, comprendidas aquellas muy influidas por el progreso científico y técnico moderno. No se puede admitir que la revolución de las tecnologías de la información y la comunicación nos conduzca en virtud de un determinismo tecnológico estrecho y fatalista a prever una forma única de sociedad posible.
La importancia de la educación y del espíritu crítico pone de relieve que, en la tarea de construir auténticas sociedades del conocimiento, las nuevas posibilidades ofrecidas por Internet o los instrumentos multimedia no deben hacer que nos desinteresemos por otros instrumentos auténticos del conocimiento como la prensa, la radio, la televisión y, sobre todo, la escuela. Antes que los ordenadores y el acceso a Internet, la mayoría de las poblaciones del mundo necesitan los libros, los manuales escolares y los maestros de que carecen.
Una sociedad del conocimiento ha de poder integrar a cada uno de sus miembros y promover nuevas formas de solidaridad con las generaciones presentes y venideras. No deberían existir marginados en las sociedades del conocimiento, ya que éste es un bien público que ha de estar a disposición de todos.
Los jóvenes están llamados a desempeñar un papel fundamental en este ámbito, ya que suelen hallarse a la vanguardia de la utilización de las nuevas tecnologías y contribuyen a insertar la práctica de éstas en la vida diaria. Las personas de más edad también están destinadas a desempeñar un papel importante, porque cuentan con la experiencia necesaria para compensar la relativa superficialidad de la comunicación “en tiempo real” y recordarnos que el conocimiento es esencialmente un camino hacia la sabiduría. Toda sociedad posee la riqueza de un vasto potencial cognitivo que conviene valorizar, Además, dado que las sociedades del conocimiento de la “era de la información” se distinguen de las antiguas por su carácter integrador y participativo legado por el Siglo de las Luces y la afirmación de los derechos humanos, es por esto que las sociedades del conocimiento debe tener como primer valor la libre expresión ya que todo ser humano piensa distinto y analiza a  las situaciones con diversas perspectivas, por lo cual conocimiento se puede crear desde varios puntos vista pero que al final tendrán el mismo objetivo, y para que este valor o derecho sea visible tiene que existir el libre derecho a la educación por lo cual esta no puede estar disponible solo a un grupo tiene que ser total y permitir varias doctrinas tanto religiosas, culturales y políticas.
 La coincidencia del auge de Internet, así como de la telefonía móvil y las tecnologías digitales, con la tercera revolución industrial que en un primer momento provocó en los países desarrollados la migración de una parte considerable de la población activa hacia el sector de los servicios ha modificado radicalmente la situación del conocimiento en nuestras sociedades.
Es de sobra conocido el papel que han desempeñado esas tecnologías en el desarrollo económico mediante la difusión de las innovaciones y los aumentos de productividad posibilitados por éstas y en el desarrollo humano. Cuando las economías de algunos países desarrollados se hallaban en pleno marasmo a finales del decenio de 1970, el desarrollo de las nuevas tecnologías se consideró una panacea que ofrecía soluciones a muchos problemas persistentes, por ejemplo la educación y la salud de los más desfavorecidos en los Estados Unidos, el choque industrial y monetario en Japón o el desempleo estructural en Europa. La perspectiva de un “salto tecnológico” (leapfrogging) también pareció sumamente atractiva para los países en desarrollo, ya que emitió la hipótesis de que era posible saltarse algunas etapas del desarrollo industrial adoptando directamente las tecnologías más avanzadas y beneficiándose así de su inmenso potencial.
El nacimiento de una sociedad mundial de la información como consecuencia de la revolución de las nuevas tecnologías no debe hacernos perder de vista que se trata sólo de un instrumento para la realización de auténticas sociedades del conocimiento. El desarrollo de las redes no puede de por sí solo sentar las bases de la sociedad del conocimiento. La información es efectivamente un instrumento del conocimiento, pero no es el conocimiento en sí. La información, que nace del deseo de intercambiar los conocimientos y hacer más eficaz su transmisión, es una forma fija y estabilizada de éstos que depende del tiempo y de su usuario por lo cual la información y su transmisión esta ligada al conocimiento por este es el mensaje y el receptor lo puede percibir de varias maneras y la opinión varia de un receptor a otro por que todos pensamos distinto, aunque los medios hoy en día incide indirecta o directamente atreves de la publicidad en el razonamiento de una idea, es por eso que el conocimiento nunca es total aunque para algunos filósofos sea el todo, aunque para mi el conocimiento es el entendimiento de todo lo que conocemos como nuestro mundo y el todo que nos rodea es por esto que las sociedades deben usar el conocimiento como instrumento de progreso pero teniendo claro que toda acción tiene una reacción por lo cual se tiene que tomar decisiones adecuadas para  no afectar al mundo y aprender de los errores que se presentan porque el conocimiento es evolución.
José Luis hidalgo
CI: 20.414.952


FUENTES BIBLIOGRÁFICAS
http://unesdoc.unesco.org/images/0014/001419/141908s.pdf
http://www.unesco.org/es/worldreport
http://www.ub.edu/prometheus21/articulos/obsciberprome/socinfsoccon.pdf

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